De galán o de villano
apareció en la pantalla
parecía muy buen chato
y algo bueno p’a la talla,
pero apenas de ministro
resultó que lo segundo
le quedaba mejor puesto
y eso lo vio todo el mundo.
Despidió al quince por ciento
so pretexto de recortes
y al preguntar por la causa
respondió sin hacer pausa:
es que estoy necesitando
lo que hoy me he ahorrado
para pagar la oficina
de mis sueños alocados;
quiero una alfombra escarlata
que cubra de punta a punta,
y en mobiliario, millones,
porque a los nuevos ministros
nos enloquecen los sillones.
Ya que no pude llegar
al pasillo de los oscares
voy a tener alfombra roja
aunque les den tiritones.
Así son estos gerentes
encargando a sus amigos
los negocios necesarios
p’a recortitos y recortones.
Ellos que tanto leseaban
por sobresueldos ratones
en la pura reconstrucción
robaron catorce melones
de dólares, no de pesos,
p’a eso somos campeones
lo aprendimos del tatita
y los milicos frescones.
Dónde está doña Juanita,
don Lucho, póngase pantalones
p’a que en su sitio pongamos
a estos nuevos ladrones.
Les cuento que los deudores
de deudas hipotecarias
han hecho sobre su historia
cuenta nueva y mil borrones
porque doña udi ha dejado
de pagarles los patacones
pa’ que actuaran en reuniones
ahora que cambiaron roles.
Nuevos actores, nuevos papelones
pero iguales los guiones.
Lo peor es que ahorita
ganan más los que más tienen
y nosotros, los pailones
‘stamos igual de ratones.

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